Muchas personas notan rigidez o molestias en las rodillas los días de lluvia o frío. No es imaginación: el cuerpo reacciona a los cambios de presión y temperatura.
Cuando baja la presión, los tejidos alrededor de la articulación se expanden ligeramente. En articulaciones sensibles, ese pequeño cambio puede notarse.
El frío y el movimiento
Con el frío los músculos se tensan y nos movemos menos. Menos movimiento significa articulaciones más rígidas por la mañana.
Qué recomiendan los especialistas
Mantenerse activo en casa, abrigar las articulaciones y no saltarse los estiramientos son los consejos más repetidos.
Si el dolor es fuerte, persistente o viene con inflamación, lo correcto es acudir al médico.
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